No tenía las garantías. Se menospreciaba a Ancelotti, la cantidad de cosas que se dijeron y los mismos problemas los tuvo Xabi, eso sin el manejo de plantilla —tema gordo— que tenía Carletto, que es único en el mundo. El problema no fue nunca de entrenador.
Xabi trató de hacer las cosas bien con su modelo de juego: requería más sesiones de entrenamiento, más automatismos y una rigidez posicional que los jugadores, que venían de Ancelotti, no quisieron adoptar. Y pedirle a Vinicius y a Mbappé que corran es una odisea, pero un equipo con dos atacantes que no defiendan está condenado.Se suma que no juegan con 9 de área y el problema más grave: nunca reemplazaron a Toni Kroos. Un Mac Allister, un Enzo, un Kimmich: necesitan ese futbolista ritmista que duerma y acelere las jugadas, este es el gesto de negligencia más grande de Florentino. Y luego que la defensa ha salido como ha salido: Huijsen no era la joya que nos vendieron en el verano. Es un problema nominal en todas las líneas más un vestuario rebelde que nunca hizo click con el DT.
Se fue Xabi, se fue Ancelotti, que ganó una Champions sin centrales, sin Benzema y sin arquero, porque es él. Llegará otro, pero el problema seguirá siendo el mismo. Es mercado de invierno y el Real Madrid, delulu, cree que el tema era de entrenador.
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ResponderEliminarSe pensaba que el regreso de un exmediocampista con memoria táctica podía darle orden, pero lo que parecía lógico se enfrentó con un club que no concede espacio a la nostalgia. ¿Qué pasó entonces? El golpe en la Supercopa frente al Barcelona no fue solo un marcador... Dejó expuesto un equipo apagado, sin chispa, y la dirigencia decidió cortar antes de que la herida creciera.
¿Fue solo el resultado? No. El vestuario mostró fisuras... Discusiones con Vinícius, distancia con Rüdiger, roces con Valverde. Xabi Alonso quiso imponer rigor, pero no logró convertirlo en ascendencia emocional. Y en un club donde la convivencia pesa tanto como el juego (Esa desconexión se paga rápido).
¿Acaso su experiencia previa no lo respaldaba? Sí, en la Real Sociedad B y en el Leverkusen mostró claridad de ideas. Sin embargo, el Bernabéu no es laboratorio... Exige victorias inmediatas, y allí la paciencia se evapora (Incluso un ídolo no tiene margen de error).
El relevo con Arbeloa abre otra incógnita... ¿Hasta cuándo se insistirá en figuras del pasado como proyecto?... ¿No sería más sensato mirar hacia otro horizonte menos condicionado por la memoria?
Xabi Alonso se va sin ruido, sin reproches, fiel a su estilo sobrio. Pero la sensación que queda es dura... Formó parte de un plan que nunca se sostuvo. ¿Es un tropiezo en su carrera o una etapa necesaria? La respuesta la da el fútbol mismo... No alcanza con haber sido, hay que demostrarlo, y hacerlo ya.