Comentaba en cierta ocasión Phil Jackson,
que consideraba un mito el concepto de base cerebral. Según él, era incompatible el concepto de un jugador reflexivo con el de un jugador de baloncesto de élite. Iba aún más lejos, los jugadores más clarividentes son los que mejor reaccionan, los más instintivos:"El juego transcurre tan rápido que a veces nuestra mente tiende a funcionar a la misma velocidad que los latidos del corazón. En ese escenario es frecuente ver a jugadores que piensan demasiado. Pero si intentas adivinar qué va a suceder, serás incapaz de reaccionar de forma creativa a las situaciones que se presentan. La clave está en tener los sentidos alerta y ser intuitivo. Si no eres capaz de hacerlo siempre llegarás tarde a todas las acciones".
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